Habitar el otoño, 2021
Fotografía digital y collage
Mi abuela me dijo a modo de confesión que ella no había deseado ser madre. Ella vivió embarazada por lo menos 16 años de su vida sin descanso y podrían haber sido más embarazos, si mi abuelo Numa no hubiera muerto en un accidente, quedando ella viuda, embarazada y con once hijxs a su cargo.
Me conmovió mucho platicar con ella y ser consciente, por primera vez, de esa situación corporal, la no-agencia de nuestra cuerpa, la no-voz propia.
El día que murió era el primer día de otoño y conecté y me sensibilicé desde la metáfora de que el otoño, es una estación climática dura, donde los árboles pierden sus hojas, comienza a hacer frío y la tierra se prepara para resguardar las semillas que brotarán en primavera.
Así recuerdo a mi abuela, como esa mujer que guardó nuestras semillas, ante la adversidad dura del otoño, para que nosotras, su descendencia, pudiéramos crecer y florecer.